La era Rosenkrantz

0
244

El juez federal Carlos Rosenkrantz inicia la presidencia de la Corte Suprema de Justicia en un clima de tensiones e internas con Ricardo Lorenzetti que dejará sus 11 años al frente del máximo Tribunal con un superávit de 26 millones.

 

El magistrado Ricardo Lorenzetti cerró la semana pasada su gestión con una serie de resoluciones donde “rescató” a su entorno de confianza. Otra parte del personal quedó destinado a la Biblioteca, a la mesa de Entradas y hasta en la Morgue. También mostró que la Corte cuenta con un superávit financiero de $26 mil millones correspondientes al fondo anti cíclico.

 

La cuestión financiera cosechó críticas también entre los tribunales más desfavorecidos que pugnan por mayor presupuesto edilicio. El destino del administrador general Daniel Marchi es uno de los interrogantes. Con apoyo de varias vocalías por los números que manejó a lo largo de estos años, su permanencia o el recorte de sus atribuciones pasan a ser una cuestión simbólica.

 

Rosenkrantz comenzará su gestión de revisión que puede generar roces y chispazos, como ejemplo el Departamento de Medicina Preventiva y Laboral de la Corte que tiene como subdirector a Ignacio Parra, hijo de quien fuera señalado por Carrió como uno de los socios de una mutual ligada al expresidente de la Corte que integraron parte de su pedido de juicio político.

Dos dependencias están en vilo para una reorganización: la secretaría Judicial de Relaciones del Consumo, a cargo de Nolasco (con poca densidad de casos en comparación a otras) y la Secretaría de Juicios Ambientales (uno de las materias fetiche de Lorenzetti). En esta última reporta Magalí Mazzuca, la esposa del juez federal Ariel Lijo.

 

La tensión creció el jueves pasado cuando debían firmarse tres resoluciones de efectivización de personal con más de 4 años de antigüedad. La que correspondía al interior del país se firmó, pero la de la Corte y la de interinos quedaron pendiente por revisión de nombres.

 

La oficina de escuchas es otro de los ítems sensibles. El gobierno trabaja sobre tres versiones de decretos que podrían sacarlas de la órbita de la Corte y alejarlas de las manos de los camaristas Martín Irurzun y Javier Leal de Ibarra. A Rosenkrantz no le interesa conservarla y Fabián “Pepín” Rodríguez Simón -archienemigo de Lorenzetti- es el encargado oficial de encontrarles destino.

 

El Centro de Información Judicial (CIJ) ha quedado en un limbo. Varias de las personas clave que reportaban allí encontraron refugio en la vocalía de Lorenzetti, mientras que la herramienta que fue uno de los pilares de su gestión ha quedado desactivada durante la última semana sin garantía de continuidad pese a la importancia de la publicidad de fallos y como órgano de difusión.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
NOMBRE